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Jueves 01/12/2022  

El cementerio de los ingleses

Por ser vos quien sois

Dirán algunos listillos que se podrían haber atrasado las obras, pero se habría aplazado el problema para el año que viene

Publicado: 20/07/2022 ·
20:38
· Actualizado: 20/07/2022 · 20:38
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Autor

John Sullivan

John Sullivan es escritor, nacido en San Fernando. Debuta en 2021 con su primer libro, ‘Nombres de Mujer’

El cementerio de los ingleses

El autor mira a la realidad de frente para comprenderla y proponer un debate moderado

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No es la primera vez que hago referencia en mis columnas de opinión al altavoz de las redes sociales. Desde la herramienta de promoción que suponen para artistas, escritores (sí, ahora casi vivo en Instagram), pequeños negocios, etc. hasta el desahogo anónimo que para muchos supone poder escribir tras una pantalla sin tener que asumir consecuencias y sin posibilidad de respuesta inmediata para la persona interpelada. A fin de cuentas, tenemos vida y esas cosas: no siempre podemos estar conectados para contestar en tiempo real al ocotito (término castellano para lo que conocemos por hater) de turno.

De la misma manera que critiqué en esta columna que el Ayuntamiento de San Fernando delegue la responsabilidad en el conflicto de las trabajadoras de ayuda a domicilio en la empresa concesionaria, tampoco se me caen los anillos cuando veo que las cosas se hacen bien o, al menos, de la forma más decente posible. A pesar de la dispersión de la Feria del Carmen este año, entre las casetas y las atracciones para los más pequeños, se ha salvado su celebración pese a las obras en La Magdalena. Dirán algunos listillos que se podrían haber atrasado las obras, pero se habría aplazado el problema para el año que viene. De este modo, se ha celebrado decentemente (a mi juicio) y se ha hecho una buena prueba por si el año que viene hubiera que repetir la jugada: hay margen para repetir los aciertos y aprender de los errores. Los ocotitos han cargado las tintas contra el proceder de la alcaldesa Patricia Cavada, porque prefieren otras opciones políticas y les toca cargar contra Cavada. Sin embargo, la gente parecía contenta en el recinto ferial improvisado en el Parque de los Patos. Es decir, no me caso con nadie ni me divorcio de nadie tampoco. No me importa qué color gobierne nuestro Consistorio a la hora de repartir halagos y críticas.

De la misma manera en que me puede gustar que el Gobierno central haya logrado la llamada “excepción ibérica” para topar los precios del gas, critico que esto mismo no haya servido hasta ahora para bajar el recibo de la luz. Me gusta que se intente amortiguar el precio abusivo de los combustibles con esos veinte céntimos por litro, pero no que las petroleras hayan ganado más dinero a costa de esos precios astronómicos. Me gusta que se haya aprobado el Ingreso Mínimo Vital, pero no que los cuellos de botella de la administración haga que los trámites sean tan lentos que aún no lo cobren familias con derecho a él. No sé si me explico.

En definitiva, lo que quiero decir es que estoy harto de leer esos comentarios donde las cosas están bien o mal según quién las haga y no según qué se hace. Se ha aplaudido a futbolistas de alto nivel “por ser vos quien sois” mientras hacían el paseíllo hacia la sala de un tribunal por tratar de esquivar al fisco, es decir, por tratar de evitar su contribución para que esos que les vitoreaban pudieran disponer de una sanidad pública en condiciones o de una educación pública de calidad para sus hijos. Y así andamos en un país donde algunos apestan aunque se perfumen y otros huelen bien aunque se entierren en estiércol. Cuando la autoría importa más que las acciones, nos convertimos en fanáticos. Así somos y así nos va.

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