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Sábado 26/11/2022  

El jardín de Bomarzo

La boya del perro

Será éste curso que cada septiembre arranca, qué duda cabe, el de un año intenso, cuál no lo es y ahora seríamos incapaces de vaticinar qué nos deparará

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  • La boya del perro.

"Todo poco a poco va dejando de importar, todo menos esos paraísos en el mar y navegar y navegar y navegar". Fito Páez.

De todas las escenas del verano, esta: dos chiscos frente a dos chicas una plácida tarde de verano a orillas de mi mar preferido jugando al fútbol, brisa suave y ese sol que empieza a tornar en naranja, los cuatro de entre diez y doce años, ataviados con camisetas de sus equipos, montones de ropa y toallas haciendo de postes y esforzándose en ganar, nada de me da lo mismo como termine el partido porque solo me divierte echar el rato. Nada de eso, a machete. Y ellas cruzándose, pidiéndola al pie, triangulando, pisándola y desmarcándose con criterio, con habilidad, haciendo que ellos se lo tomaran tan en serio como para que en ninguna acción pensaran que jugaban contra chicas y sudaran. De igual a igual. De único público, una señora mayor, octogenaria apunto, su abuela quizás, sentada en su butaca disfrutando del partido y de la paz de una tarde que se lo daba todo, ataviada solo con una braga oscura y al aire sus pechos tostados como brevas negras hartos de amamantar en plan me da exactamente lo mismo todo. Y pensé, qué bien, qué chulo, la escena completa encaja como cuando desaparece la última línea del tetris; tal vez este mundo loco nuestro tenga futuro.

Por frente, a escasos kilómetros de allí se ubica la conocida boya del perro, más o menos a una milla ante las costas de Chipiona. Funciona como reflector radar en forma de castillete rojo y blanco, señaliza la entrada al río Guadalquivir para indicarles el camino a los barcos y ha pasado a llamarse boya Juan Sebastián Elcano con motivo del quinto centenario de la circunnavegación que llevó a éste y a Magallanes a dar la primera vuelta al mundo y cuyos actos se han venido celebrando esta semana. El pasado martes se realizó, de hecho, una parada militar en la que diez fragatas acompañaron a Elcano y a la réplica de la Nao Victoria, numerosas embarcaciones acompañaron al flamante velero, así como autoridades -el Rey Felipe VI, en cabeza-. Entre las que no estuvieron, al no ser invitados, fueron los alcaldes, precisamente, de las señaladas costas, Rota y Chipiona, sí los de Sanlúcar y Sevilla. Al menos el de Chipiona, Luis Mario Aparcero, aún espumea por la boca intenso ante el épico -como la conmemorada gesta- desplante de dejarle en tierra para ver todo aquel naval despliegue desde su paseo marítimo. Donde los chiringuitos aún doran las últimas sardinas del verano.

Será éste curso que cada septiembre arranca, qué duda cabe, el de un año intenso, cuál no lo es y ahora seríamos incapaces de vaticinar qué nos deparará visto que amenazadas de índole sanitario, climático o económico circulan entre las partículas del aire que respiramos y ese temor también hace que el ciudadano viva al día, disfrute, deje los planes de futuro y piense en hoy, en terrazas a rebosar o en atardeceres en la playa de esos que te lo dan todo. El verano también sirve para templar el pensamiento, hacer propósitos y marcar prioridades; nos gustaría vivir en un verano eterno en el que no exista o importe la catástrofe del día que abrirá el telediario porque, parece, la noticia buena a nadie interesa. Pero el verano acaba, llega septiembre y con él el pulso vuelve a coger tono.

Será en curso político marcado por los comicios a los cabildos convocados para finales de mayo del próximo año y ya es de agradecer que la fecha no dependa de la agenda o del interés de nadie, de tal modo que todos puedan organizar sus tiempos, sus agendas, sus estrategias. Y en eso están desde ya porque la campaña para las municipales ha empezado, pese a que no lo parezca. Un ejemplo a modo de aperitivo es Cádiz, la capital, donde todos los candidatos podrían ser nuevos: Kichi no repite y cederá o a David Cruz o a Lola Cazalilla, Sebastián Saucedo no quiere ni atado ser candidato por el PSOE y todo indica que lo será Óscar Torres, el PP se decanta por José Manuel Cossi y es probable que Bruno García asome en la lista guardándose la carta de la presidencia de Diputación, mientras que la pimienta a esta ensalada de productos frescos la puede poner Ismael Beiro, a quien le pone ir por AxSí luciendo argolla al estilo Kichi. Y Cádiz se juega cuatro diputados, que es la otra cuenta, la que hace Ruix Boix, que aspira a renovar los tres cargos que distinguen a su esbelta figura. Con el reparto andaluz hecho y el PP ordenando mesa y situando comensales para darse un atracón de cuatro años, las municipales, y de sus resultados las diputaciones, marcarán la agenda política.

Que no se pierda el tipo, jugar a ganar intenso como los chicos de mi playa, de iguales y con nobleza, a machete sin duda porque se sale a ganar. Y que la luz de la boya del perro ilumine el camino bueno para que nadie encalle con maniobras erróneas cuando el destino ya queda a la vista.

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